jueves, 4 de diciembre de 2008

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El nacimiento del chamán (Lobo gris)


El ataque de los lobos.


Fue una de esas noches en que todo puede pasar, estaba Lobo gris (El chamán) jugando en el claro del bosque, nadando en la cascada de la luna, en la noche mas oscura y silenciosa que Lobo había vivido, en sus 50 ciclos lunares, a sólo 30 días de sus 3 años de vida, él, escuchó; como los lobos salvajes aullaban su grito de guerra, horas después, solo se lograba oír, el llanto de las lobas grises, por la perdida de sus retiñíos, al amanecer.

-La naturaleza de este mundo logra ser tan salvaje a veces- le comento el padre de Lobo gris en esa desafortunada situación que le toco vivir esa noche.

Una jauría de lobos salvajes habían aniquilado a toda una manada de lobos grises, que deambulaban en las colinas del manantial de Azila (la diosa de los minerales de las montañas, para los indios, la protectora del continente norte)

En las noches subsiguientes de ese suceso, Lobo gris y su madre Lluvia, paseaban por las colinas del manantial, se detuvieron a ver la masacre que habían cometido aquellos lobos en esa noche siniestra.
Sangre esparcidas por las rocas, pieles de lobo colgando en las puntas de las ramas secas de los arbustos, era un frió y cruel invierno para esa manada.
Los pocos que sobrevivieron, daban vueltas en círculos, en realidad parecía ser, que buscaban sus cachorros bajo cualquier cavidad de una roca, pero no, estaban haciendo un ritual de lobos grises, daban vueltas un par, formando un ciclo lunar y los otros repetían la misma secuencia pero armando los diferente ciclos. Lluvia decía que de esa manera las animas de sus familia descansarían en paz, que el umbral de la muerte se había abierto una ves mas, para recordarnos que es nuestra naturaleza partir algún día.
Esa noche después de que él, haya entendido la naturaleza en la cual vivimos, sucedió lo que nadie esperaba, el padre de Lobo gris (Pluma fértil) escucho entre los matorrales del bosque indígena unos ruidos raros, era como si algo diera vueltas alrededor de la choza, salio sigiloso con el arco y las fechas en las manos, vio como unos ojos rojos formaban círculos de fuego, a su alrededor, y empezó a tirar flechas despavoridamente, se escuchaba como su certera puntería anunciaba la muerte de un bestia, entro asustado.


Lluvia se apresuró a esconderme, me situó debajo de la piel de un oso, aquel que mi padre había casado, cuando le ordenaron esa misión para poder ser cacique de la tribu.
Yo no entendía nada, veía como mi padre desesperado afilaba el cuchillo que escondía en la serpiente disecada que siempre estaba en la puerta, era para asustar a cualquier animal salvaje que quisiese entrar cuando nosotros no estábamos.
Lo vi asustado, mi madre se escondió, entro uno de eso lobos salvajes que habían aniquilado a la manada de lobos grises semanas atrás, se veían hambrientos, yo temblaba, mi padre es muy fuerte me dije, los va a matar a todos, y así fue, entraban de pares mi padre los degollaba sin piedad, pero luego la inteligencia o el salvajismo, o el hambre, pudieron mas que mis padres.
Empezaron a rasguñar la choza, logrando romperla, entraron de golpe, eran como diez al mismo tiempo, mi padre no podía, eran demasiados para él, mi madre salió urgente de su escondite, y con un palo golpeó algunos, pero siguieron entrando, eran como treinta, de a poco mis ojos comprendieron el salvajismo de esas bestias, de pronto frente a mis ojos, empezaron devorar las dulces piernas de mi madre, veía como sus ojos sin dolor me miraban sonriendo falsamente para que no saliera de mi escondite, a ayudarla, no sabía que hacer, el dolor me estaba carcomiendo los huesos por eso, de pronto mi padre intentó ayudarla, pero el destino nos jugaba en contra, se enrosco con la serpiente disecada que estaba en puerta y cayó, los tres en el piso, yo debajo de esta piel de oso, mis padres siendo demacrados delante de mis ojos sin piedad alguna, no daba mas, temblaba de miedo, mi padre me miraba como diciéndome se fuerte mi Lobo, que la luna siempre te pretejerá, esta vez parecía que mi padre estaba equivocado, porque, esa noche de luna llena lo perdí todo, los pies descalzo de mi madre por el verde, la mirada firme de mi padre, sobre su semental viajero, como decía él, y todas las corridas de pájaros junto a mis padres, que la vida me estaba quitando delante de mis ojos, arrebatándomelo, de la peor manera.
Fue la noche mas larga de mi vida, terminaban de celebrar su festín de guerra con sus aullidos, cuando uno de ellos, parecía ser, que, era el Khan de la manada. Me observo debajo de la piel del oso, yo me agaché de un susto, cuando me adentré en eso ojos rojos de demonio negro, y logre ver las almas digeridas por esa bestia indefinida para mi, trate de controlar mi respiración, sentía su respiración rozando mi cuerpo, la sangre de mi padre caía de su boca, lo observaba desde el suelo, no pude mas, mis lágrimas empezaron a brotar, deseaba ser ciego, para no haber visto tanta marginalidad de estos demonios de ojos rojos, aún me acuerdo el brazo entero de mi padre, y el hermoso rostro de mi madre, sumergida en las fauces de esas bestias que emanaban baba caliente sobre sus cuerpo digeridos.
Me acordé, que mi padre siempre me decía, que, cuando los lobos están llenos, no arriesgan su vida otra vez por alimento, me decidí a moverme dentro de la piel del oso, vi como aquellos que yacían sobre el cadáver de mi madre huían sin control, entonces me decidí a agarrar el cuchillo que llevaba en mis botitas, se lo atravesé en medio del ojo a el lobo negro, que me había atemorizado varias horas, olfateándome, lo metí con todo el odio que un niño de tres años puede tener, a quien le robo, todo lo mas importante de su vida. Le arranqué el ojo izquierdo, pero logró escapar, salieron despavoridos para cualquier parte, pensado de que habían despertado a un oso, y fue asi, esa noche despertaron a un oso, que a veces busca a un lobo negro que tenga un solo ojo. El otro lo llevo conmigo, para recordar las palabras mas importantes de mi padre.


-La naturaleza de este mundo logra ser tan salvaje a veces- me decía.

El chamán, Lobo gris. Continuara....

Miguel Ángel Porcel de Peralta.

El bosque


“El roble sagrado”

Yacían las almas moribundas en el caudal del rió marchito, donde peregrinan las lágrimas de los brujos y hechiceros de la comarca antigua, depositan su vestidos de carne, padecen las debilidades de ser tan humanos como nosotros, la vejez, la tristeza, la melancolía, la soledad, el dejar el mundo lleno de flores que nadie regará, el fin, la partida.

Los antiguos ermitaños contaban la leyenda del Druida que viajó al infinito. Él, fue el primero en realizar el viaje cósmico, dejo de ser humano para convertirse en cosmos, (polvo estelar y estrellas que conforman una imagen similar a lo sugerido en el espacio infinito de los cielos) así llegaban los rumores a todas partes del mundo, cadenas de magos y druidas caían en este místico bosque, algunos dicen que está encantado, otros solo comentan que los druidas encontraron un lugar donde sentirse humanos, para desahogar sus penas, su llanto.

Así nació el río de los robles encantados, varados a las orillas del río, en realidad, nunca hubo un río en ese bosque, pero las lagrimas de todos los brujos o druidas del mundo, nacían en ese sendero de roble, y peregrinaban sin remedio hasta su desembocadura en el mar, por eso rumorean que estos robles hablan, y cada tanto se mueven de lugar, nadie sabe con exactitud si todo esto que cuento es así, pero yo he visto como estos robles, en las noches de luna llena parecen crecer sin remedio alguno, pareciera que la luna quisiese deslizarse en alguna de sus ramas.
También por momentos, cuando uno cruza a la otra comarca por el puente de madera, pareciera ser que gritasen tu nombre y murmuraran no sé cuántas cosas de los pueblos lejanos, sólo se escucha el viento arrastrando carcajadas de vez en cuando, si uno presta mucha atención.

Estos son los mas sagrados robles, todos los otoños bisiestos los brujos vienen desde la lejanía mas inalcanzable, a adorar la partida de sus grandes maestros, que ahora sólo son, una imagen cósmica en el espacio... Como la maga de las estrellas.


Fin
Miguel Ángel Porcel de Peralta.

martes, 2 de diciembre de 2008

Derramasoles y la llamada

El oficio de titiritera, lleva a Derramasoles, la Encantadora, a viajar por muchísimas ciudades y parajes, llevando sonrisas y la magia de sus muñecos por todas partes. Sus manos tejen hilos invisibles que ella utiliza para rodear de amor y protección a los mas necesitados. Cuando llora, sus hilos son de un azul intenso, y algunos niños pueden ver en el pequeño escenario, hipocampos casi transparentes, acompañando a los títeres. Cuando está feliz, los hilos son de un naranja furioso, Derramasoles derrama sol, derrama luz y belleza ante los ojitos asombrados de sus espectadores.


Se encontraba en una función en un pueblito de la Sierra, cuando uno de sus títeres se salió del libreto,y con una voz que no era la de la Encantadora, dijo: ".. a las tres en el claro de luna..." Entonces, apuró un poco el final de la historia, despidió a su público, guardó amorosamente los títeres y salió al encuentro de los que establecieron la cita.


Cuando llegó al claro de luna, El Chamán estaba refrescando sus pies en la cascada, mientras Ema y Aril, miraban hacia el este, esperando tener noticias de ella. La vieron aparecer con una valijita en la mano, caminando despacio por el sendero en sombras. Ema, después de saludarla, le dijo: "las niñas multiplicadas... ¿están ahí dentro? quiero las niñas multiplicadas..." Derramasoles sonrió con esa sonrisa fresca y franca tan de ella y todos supieron que en instantes tendrían una función privada. Un lujo para los tiempos que corren, pensaron, y buscaron enseguida lugar para sentarse...

lunes, 1 de diciembre de 2008

El legado de la Maga de las Estrellas, para Ema


Un tiempo antes de su partida, la Maga de las Estrellas, obsequió a Ema uno de sus rizos dorados, al igual que a Aril y le habló de los secretos ocultos en esas hebras de cabellos, que ella descubriría llegado el momento.

- Ema, no me olvides, no olvides los colores, los sabores que hemos compartido, no olvides mi sonrisa y tampoco olvides sonreir. Tomá, esto es para vos - y le tendió su rizo dorado.

Ema creyó que al tomarlo,se convertiría en algo muy preciado para ella, pero no fue así. Se dijo a sí misma que quizás la Maga había querido obsequiarle simplemente su cabellos,entonces lo guardó con mucho cuidado dentro de su sombrero encantador. Al ratito saltó de él un papelito que fue a parar a las manos de Ema. En él, con letras azules,estaba escrito amorosamente este mensaje: "Debajo del limonero, apoyado sobre la caparazón de tu tortuga Calita, encontrarás algo que siempre habrá de acompañarte, que te traerá la memoria, el recuerdo de las cosas y los seres que han partido. El futúro, tu misión en la vida, la encontrarás en el Lucero"

Ema corrió hacia el lugar indicado y sobre la caparazón de Calita, encontró un caleidoscopio, lo tomó en sus manos, enfocó la vista, y al girarlo, vió a su papá, a sus jirafas, a su madre dentro de un ojo de tiza, a su abuela Silvia, curando niños en un patio, su abuela Leonor, cociendo sombreros, a ella misma, construyendo metáforas con su preciada maestra. Vió a la Maga, sonriendo, feliz, entre gatos grises y una perra naranja. Vió sus propias lágrimas en el prisma y después dejó de ver, quiso guardar algo aún, para cuando fuera realmente necesario.


Ese fue entonces el legado de la Maga de las Estrellas para Ema: la memoria, los recuerdos, las raíces, la paz.

Ya estaba lista para el encuentro en el claro de luna, con todo su pasado en las espaldas y la ilusión, puesta en la aurora.


Carina

El Galeón (Lucero)

"Lucero"
Los cielos se tiñeron con un manto negro. Noches, estrellas líquidas vertidas en los espacios infinitos del cosmos, transcurrieron bajo las galaxias de Orión,( en el cinturón de Orión). Nacio "Lucero" el mas confortable y titánico Galeón del universo, llovieron estrellas fugaces por doquier el dia que " La maga de las estrellas" partió.
Algunas rocas sólidas hundieron barcos que sin la magia de su arte, era misión imposible que alguien tomara el timón de ese barco varado a las costas del Austral.
Ella dejo un intenso diluvio sobre los bosques místicos, un roble que habitaba en las sombrías orillas del río, fue confidente de sus ultimos deseos, ella lloró hasta que su cuerpo dejo de ser líquido, tan sólo para dejarnos en un mensaje resumido: "es importante ser como un roble"-dijo, y lo bautizó en nombre de los astros "El roble sagrado" nos dejo su misión a medias, teníamos que encontrar ese roble en el bosque místico, para que el Galeón de lucero, descendiera de la Vía Láctea de Orión, en los últimos dias de un año biciesto.
Era la misión a medias que nos dejo "La maga de las estrellas"
Por eso hay que rugir como león, en nuestra mision de "El árbol con forma de León"
-¡A su búsqueda vamos!, griten con su corazón de león- gritaron los argonautas.
Miguel Ángel Porcel de Perlta.

Bajo el claro de luna

¿Quién dijo que se esconde la luna, mientras el asfalto ruge en la ciudad?

Era la tarde,
la tormenta y el viento norte
no acababan de dirimir aún sus diferencias.
Cuatro lunas han pasado ya
desde la recuperación solar.

Las esporas liberadas
se encienden como candiles,
llevan colas de luciérnagas
en sus regazos de carne vegetal.

Resplandecen refractando
la señal del astro luminoso
para los navegantes.
Han perdido su timón,
pero no tardan en llegar las nuevas coordenadas.

Los baules polvorientos de la casa de Ema
tosen, de vez en cuando quieren que los abran,
dentro de sus fauces aullan las páginas en blanco
que quieren derretir su virgen faz
en los umbríos recodos de los secretos vigilados
de Mr. Cook.

Sin pausa se suceden las visiones del Chamán
hasta el inevitable y vital encuentro
bajo el claro de luna.

Es preciso construir las huestes,
susurra el viento en sus oídos...
el roble sagrado se anuncia
desde las entrañas florecidas de un nuevo día.


Pétalos suicidas en las pestañas del viento
y una frazada de lumbres violetas
para la luna verde, señalan el nacimiento.
Las hadas agitan las ramas.

Aril