domingo, 30 de noviembre de 2008

Aril en los cuencos del agua.


El oráculo de Delfos.

Daniela había llegado a su gentil bosque, con los planes de idear la Nave para empezar la misión del “El árbol con forma de león” cuando en su árbol de eucaliptos preferido había una nota con una imágen mística y celta, firmada por el gran anciano Metis, el druida del bosque de Mid huel, la nota decía claramente:

Daniela he tenido un profundo sueño con el Oráculo de Delfos diciéndome, que era inmediata tu partida hacia las cumbres de las montañas antiguas, detrás del lago, hay algo muy importante que te espera.

Daniela cansada de su vuelo anterior, pide a las hadas que le traigan “La caja Dorada” una caja que encierra nubes mágicas, que ayudan al vuelo de cualquier objeto que habite en el planeta tierra, es lo único que su maestra de rizos dorados le dejo antes de su vuelo cósmico.

Comentan que la Maga de las estrellas, tenia un montón de secretos en su cabellos de rizos dorados, y que antes de partir a su viaje sideral ,arrancó uno de sus mas valiosos rizos, para dejárselo a Daniela, diciéndole: Mi querida niña fértil, aparte de las estrellas y los planetas, te obsequio esto, “La caja Dorada” aquí habitan las nubes mas mágicas del universo entero, ellas serán su guía cuado no haya mundos que recorrer, y partió dejando el cielo lleno de esporas mágicas, que hacían reír a cualquiera, de tanta picazón en la nariz.

Las nubes crecieron a tamaño mediano, ella con soplidos de su aliento marchaba a velocidades inalcanzables, pero tenia que parar cada tanto para retomar el aliento.
Así, llego mas rápido que un Águila, logro ver las últimas gotas de agua que acarician las tierras sagradas de “Las altas cumbres” y aterrizó encogiendo las nubes levemente hasta tocar las puntas de las Montañas.

Allí estaba ella, a la espera de lo que viniera, cuando se distrajo en los cantaros que hacía la tierra, cuando el hielo se derrite, eran doce los cuencos de agua, como si formaran los signos Zodiacales, ella muy aletargada sonrió en uno de los doces cuencos, el de acuario, inmediatamente apareció la imagen celta que el gran anciano del bosque de Mid huel (El druida del Sur) le había dejado colgando en una de la ramas del eucaliptos preferido de Daniela.
Luego empezaron a aparecer letras una tras otras, formando oraciones y palabras, diciéndole:

Tu eres Aril, un hada benévola que gobierna los vientos, contagiando vivacidad y buen humor, además de ser la protectora de los espíritus silfos.

Aril facilita los éxitos brillantes y rápidos. Pero acuario deberá saber mantenerlos, porque los éxitos rápidos, súbitamente se los puede llevar el viento de Aril, que somete a los nacidos en su signo a un renacimiento constante para que no se descanse su innata inteligencia.

Ella mutada en Aril, se da cuenta de que Delfos la había bautizado con ese nombre, por una razón muy particular; era para que Daniela, ahora llamada Aril, supiera que, aparte de tener el total dominio del aire, empezará a poder manejar los minerales del agua ( Los cristales de sal en las agua profundas y las estalactitas de las montañas de hielo) un nuevo poder que a ella le serviría en su nuevo viaje Argonaútico.

Continuará.
Miguel Ángel Porcel de Peralta.

3 comentarios:

Carina dijo...

la maga de las estrellas... qué regalo te hizo el chamán, Daniela!!!

Daniela Tivolesi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Daniela Tivolesi dijo...

Pero si no soy yo la maga de las estrellas, Ema... o acaso me equivoco en mi suposición. Esta dama de rizos dorados, que partió en su vuelo sideral hace un tiempo, no soy yo!! Qué se fije el chamán en los sombreros de Mr Cook si hay algún secreto de la maga de las estrellas para vos. Estoy segura de que si!!