lunes, 6 de abril de 2009

El sendero


Todo mi camino hacia remolinos violetas,
el sendero va hacia allí, contra todo pronóstico,
al lugar donde debimos encontrarnos,
yo, con mi mochila de siete cuadernos
escritos por tu ausencia.
Vos, con tu sonrisa antigua de hombre sinedad,
tu aroma de árbol de tilo en la lluvia.
Ojitos de luna y mar.
La ruta teje noches de puertas cerradas y
teléfonos que no han podido ser.
Cruces de caminos donde los pájaros anidan
en los cables eléctricos.
El sol se pone y yo vuelvo a creer
que nos sucede unmilagro.
Plantaría madreselvas
en la tierra donde te llevaron,
para que te lleves mi olor, a donde vayas,
porque en definitiva, la niña del pasillo,
la hija de Nora y Juan,
la morochita del pelo largo y lunar en el mentón,
y esta mujer que arrastra la soledad
como un velo prusia enla noche,
esta mujer que guarda enla cocina
tu plato, tu tenedor,
tus pecas en la mesita de luz,
te pertenece,
como te pertenece el sol de abril,
la luz de las ocho de la mañana,
la música, la torta de chocolate,
la luna, las estrellas.
Este viaje es sin señales, a campo abierto,
a pie, sin estridencias.

2 comentarios:

Daniela Tivolesi dijo...

Te juro que me hizo vibrar, cari... cada verso tiene vida propia, me encanta***
Besos

Carina dijo...

Lo que yo siento por él todavía tiene vida, a pesar etodo... su risa es una estrella en mi memoria...