martes, 2 de diciembre de 2008

Derramasoles y la llamada

El oficio de titiritera, lleva a Derramasoles, la Encantadora, a viajar por muchísimas ciudades y parajes, llevando sonrisas y la magia de sus muñecos por todas partes. Sus manos tejen hilos invisibles que ella utiliza para rodear de amor y protección a los mas necesitados. Cuando llora, sus hilos son de un azul intenso, y algunos niños pueden ver en el pequeño escenario, hipocampos casi transparentes, acompañando a los títeres. Cuando está feliz, los hilos son de un naranja furioso, Derramasoles derrama sol, derrama luz y belleza ante los ojitos asombrados de sus espectadores.


Se encontraba en una función en un pueblito de la Sierra, cuando uno de sus títeres se salió del libreto,y con una voz que no era la de la Encantadora, dijo: ".. a las tres en el claro de luna..." Entonces, apuró un poco el final de la historia, despidió a su público, guardó amorosamente los títeres y salió al encuentro de los que establecieron la cita.


Cuando llegó al claro de luna, El Chamán estaba refrescando sus pies en la cascada, mientras Ema y Aril, miraban hacia el este, esperando tener noticias de ella. La vieron aparecer con una valijita en la mano, caminando despacio por el sendero en sombras. Ema, después de saludarla, le dijo: "las niñas multiplicadas... ¿están ahí dentro? quiero las niñas multiplicadas..." Derramasoles sonrió con esa sonrisa fresca y franca tan de ella y todos supieron que en instantes tendrían una función privada. Un lujo para los tiempos que corren, pensaron, y buscaron enseguida lugar para sentarse...

1 comentario:

Daniela Tivolesi dijo...

Espectacular, amiga!! Me encanta***
Derramasoles debe andar por ahí, preparando la valija...
Besos***