sábado, 6 de diciembre de 2008

Las ofrendas


Mi amigo Lobo Gris y yo, llegamos juntos a las los bosques de Aril, las esporas mágicas se apoderaron de nuestro ánimo por el camino, y nuestro arribo fue hecho entre alegres carcajadas. Mas tarde, se hizo presente nuestro amigo y compañero Driante, con su discípulo Gerónimo. El viaje de Driante tuvo sus pequeñas complicaciones debido a un malestar, no del alma sino del cuerpo, pero una vez en el bosque, en su rostro comenzó a notarse el alivio. Aril le dio de beber unas aguas que emanan de una cascada cercana al jardín de los limoneros, efervescentes, con poderes curativos, que inmediatamente comenzaron a producir efectos benévolos.

Una vez allí, Aril nos mostró su caja dorada de nubes mágicas, herencia de la Maga de las Estrellas, y timidamente, le pedimos que nos obsequiara con algunas. Muy dentro nuestro, supimos inmediatamente, que nos serían muy útiles. Pensé, a lo mejor, para ocultarnos de miradas que a veces acechan desde las alturas, para caminar tranquilos cuando desembarquemos de El Lucero, sin que nadie se interponga en nuestro camino. A mí siempre me siguen chaparrones, y como dice mi amiga Aril, cuando digo que me siguen chaparrones, es que me siguen chaparrones, entonces las nubes vienen bien, por si alguna vez necesita mi ánimo de una lluvia extra. El Chamán sacó de sus alforjas sus plumas grises de palomas maltratadas pero liberadas de espíritu, que él halló en las plazas de eucaliptos durante el invierno. Driante nos obsequió el oráculo del destino, me hizo algunas revelaciones, que yo, siendo aprediz de bruja, nunca me animaba a escuchar. Pero Driante tiene el don de la palabra justa y medida. Al oír su voz, las lechuzas y los búhos del bosque comenzaron su bochinche espectral, y temí que las sombras nos envolvieran, pero el Chamán sonrió y también habló de las cartas del sol, y de la fertilidad, buenos símbolos para emprender un viaje. Las sombras se alejaron. La Sacerdotisa nos obsequió a la distancia, una cesta de manzanas y canela, para que nunca nos falte el alimento, ni la dulzura, para que siempre estemos nutridos en cuerpo y espíritu. Dicen que fue el mandato de La Maga de las Estrellas. Derramasoles nos dejó, a través de sus hilos mágicos, a las Niñas Multiplicadas, bellas niñas de pañolenzi, que multiplican su amor, y nos regalan la fuente de la fertilidad.Yo, regalé a mis amigos, compañeros de viaje, algunos hechizos que guarda el sombrero encantador, porque esta es una época de otorgar, de liberar, de alivianar corazones y sombreros.

Es tiempo de pactar la amistad, el compromiso de ser partes de este viaje mágico sin precedentes...


Como dice El Chamán: ... continuará...


Ema

2 comentarios:

Daniela Tivolesi dijo...

Emaaaa, lindísima tu crónica del encuentro, continúa, claro que continúa!!
besos***

Carina dijo...

Es difícil cuando no anda el Chamán cerca, pero Ema lo intenta!!!

Besooosss!!!