miércoles, 3 de diciembre de 2008

El nacimiento del chamán (Lobo gris)


El ataque de los lobos.


Fue una de esas noches en que todo puede pasar, estaba Lobo gris (El chamán) jugando en el claro del bosque, nadando en la cascada de la luna, en la noche mas oscura y silenciosa que Lobo había vivido, en sus 50 ciclos lunares, a sólo 30 días de sus 3 años de vida, él, escuchó; como los lobos salvajes aullaban su grito de guerra, horas después, solo se lograba oír, el llanto de las lobas grises, por la perdida de sus retiñíos, al amanecer.

-La naturaleza de este mundo logra ser tan salvaje a veces- le comento el padre de Lobo gris en esa desafortunada situación que le toco vivir esa noche.

Una jauría de lobos salvajes habían aniquilado a toda una manada de lobos grises, que deambulaban en las colinas del manantial de Azila (la diosa de los minerales de las montañas, para los indios, la protectora del continente norte)

En las noches subsiguientes de ese suceso, Lobo gris y su madre Lluvia, paseaban por las colinas del manantial, se detuvieron a ver la masacre que habían cometido aquellos lobos en esa noche siniestra.
Sangre esparcidas por las rocas, pieles de lobo colgando en las puntas de las ramas secas de los arbustos, era un frió y cruel invierno para esa manada.
Los pocos que sobrevivieron, daban vueltas en círculos, en realidad parecía ser, que buscaban sus cachorros bajo cualquier cavidad de una roca, pero no, estaban haciendo un ritual de lobos grises, daban vueltas un par, formando un ciclo lunar y los otros repetían la misma secuencia pero armando los diferente ciclos. Lluvia decía que de esa manera las animas de sus familia descansarían en paz, que el umbral de la muerte se había abierto una ves mas, para recordarnos que es nuestra naturaleza partir algún día.
Esa noche después de que él, haya entendido la naturaleza en la cual vivimos, sucedió lo que nadie esperaba, el padre de Lobo gris (Pluma fértil) escucho entre los matorrales del bosque indígena unos ruidos raros, era como si algo diera vueltas alrededor de la choza, salio sigiloso con el arco y las fechas en las manos, vio como unos ojos rojos formaban círculos de fuego, a su alrededor, y empezó a tirar flechas despavoridamente, se escuchaba como su certera puntería anunciaba la muerte de un bestia, entro asustado.


Lluvia se apresuró a esconderme, me situó debajo de la piel de un oso, aquel que mi padre había casado, cuando le ordenaron esa misión para poder ser cacique de la tribu.
Yo no entendía nada, veía como mi padre desesperado afilaba el cuchillo que escondía en la serpiente disecada que siempre estaba en la puerta, era para asustar a cualquier animal salvaje que quisiese entrar cuando nosotros no estábamos.
Lo vi asustado, mi madre se escondió, entro uno de eso lobos salvajes que habían aniquilado a la manada de lobos grises semanas atrás, se veían hambrientos, yo temblaba, mi padre es muy fuerte me dije, los va a matar a todos, y así fue, entraban de pares mi padre los degollaba sin piedad, pero luego la inteligencia o el salvajismo, o el hambre, pudieron mas que mis padres.
Empezaron a rasguñar la choza, logrando romperla, entraron de golpe, eran como diez al mismo tiempo, mi padre no podía, eran demasiados para él, mi madre salió urgente de su escondite, y con un palo golpeó algunos, pero siguieron entrando, eran como treinta, de a poco mis ojos comprendieron el salvajismo de esas bestias, de pronto frente a mis ojos, empezaron devorar las dulces piernas de mi madre, veía como sus ojos sin dolor me miraban sonriendo falsamente para que no saliera de mi escondite, a ayudarla, no sabía que hacer, el dolor me estaba carcomiendo los huesos por eso, de pronto mi padre intentó ayudarla, pero el destino nos jugaba en contra, se enrosco con la serpiente disecada que estaba en puerta y cayó, los tres en el piso, yo debajo de esta piel de oso, mis padres siendo demacrados delante de mis ojos sin piedad alguna, no daba mas, temblaba de miedo, mi padre me miraba como diciéndome se fuerte mi Lobo, que la luna siempre te pretejerá, esta vez parecía que mi padre estaba equivocado, porque, esa noche de luna llena lo perdí todo, los pies descalzo de mi madre por el verde, la mirada firme de mi padre, sobre su semental viajero, como decía él, y todas las corridas de pájaros junto a mis padres, que la vida me estaba quitando delante de mis ojos, arrebatándomelo, de la peor manera.
Fue la noche mas larga de mi vida, terminaban de celebrar su festín de guerra con sus aullidos, cuando uno de ellos, parecía ser, que, era el Khan de la manada. Me observo debajo de la piel del oso, yo me agaché de un susto, cuando me adentré en eso ojos rojos de demonio negro, y logre ver las almas digeridas por esa bestia indefinida para mi, trate de controlar mi respiración, sentía su respiración rozando mi cuerpo, la sangre de mi padre caía de su boca, lo observaba desde el suelo, no pude mas, mis lágrimas empezaron a brotar, deseaba ser ciego, para no haber visto tanta marginalidad de estos demonios de ojos rojos, aún me acuerdo el brazo entero de mi padre, y el hermoso rostro de mi madre, sumergida en las fauces de esas bestias que emanaban baba caliente sobre sus cuerpo digeridos.
Me acordé, que mi padre siempre me decía, que, cuando los lobos están llenos, no arriesgan su vida otra vez por alimento, me decidí a moverme dentro de la piel del oso, vi como aquellos que yacían sobre el cadáver de mi madre huían sin control, entonces me decidí a agarrar el cuchillo que llevaba en mis botitas, se lo atravesé en medio del ojo a el lobo negro, que me había atemorizado varias horas, olfateándome, lo metí con todo el odio que un niño de tres años puede tener, a quien le robo, todo lo mas importante de su vida. Le arranqué el ojo izquierdo, pero logró escapar, salieron despavoridos para cualquier parte, pensado de que habían despertado a un oso, y fue asi, esa noche despertaron a un oso, que a veces busca a un lobo negro que tenga un solo ojo. El otro lo llevo conmigo, para recordar las palabras mas importantes de mi padre.


-La naturaleza de este mundo logra ser tan salvaje a veces- me decía.

El chamán, Lobo gris. Continuara....

Miguel Ángel Porcel de Peralta.

3 comentarios:

Daniela Tivolesi dijo...

Hola, chamán!! Qué impactante la historia, amigo, muy trágica!! pero el destino ha de encargarse muy bien del niño/lobo para que cumpla con su misión... me muero por saber como sigue!!
besos***

Carina dijo...

Chaman

Triste la historia, y muy fuerte, pero también muy bien contada. Estoy muy orgullosa de vos, de tu poesía y de tu magia...

Ema**

Cristina Cinca dijo...

Estoy interesada en saber la historia del chaman Lobo Gris. Trabajo con chamanismo y realizo viajes con mi animal de poder. Últimamente se me aparece un lobo, por su mirada se que es un chaman de la antigüedad. Va acompañado de una manada de lobos grises y está en contacto con mis aliados Lakotas en el mundo-otro.
Munay